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viernes, 30 de julio de 2010

Doña Eusebia y sus caóticas confesiones...

Eran cerca de las mil setecientas horas y me encontraba en la parada de camiones, el calor se había apaciguado y nos regalaba una ultima ráfaga ligera en nuestras corazas.

Peleando contra un colosal flojera, mi organismo me exígia con ímpetu ese elemento de la naturalez que representa nuestra mayor parte en composición, a pesar de mi necesidad, no poseía el tiempo suficiente para hidratarme.

A mi lado, una señora entrada en la decada de los setenta, me observaba incomodamente, después de un buen rato, se decide a saludarme cordialmente y a presentarse, con respeto, le acepto la plática, pero muy por dentro de mí, preferiría ignorarla y seguir con mi agenda.

Su nombre es Eusebia, abuela de un centenar de nietos que no llego a conocer en su totalidad, madre de numerosos hijos que esparció por el mundo y esposa de nadie, una viajera nómada sin anclas en su haber. O al menos así se describió ella.

Su plática empezó muy aburrida, lo que me atrapo fue su razón de vida, los viajes.
Le diagnosticaron cancér en la sangre y le pronosticaron un promedio de vida de 6 meses, eso fue en el año de 1963, así que para no lastimar a su entonces familia, tomó sus maletas y salio de México para huir a un lugar a donde nadie la viera morir.

Durante su trayecto, conoció a una curandera que le propuso alargar su vida a cambio de hacerle un favor. El favor era simple, deshacerse de personas que no merecen vivir.

Cuándo mencionó esto, mi cabeza intento comprender la situación.
-¿Acaso Doña Eusebia estaba tratando de decirme algo?-

Mi mirada se fijo en la de ella, sus ojos casi borrados me miraban curiosamente, realmente me ve como una amenaza esta señora o solo trata de tomarme el pelo.

Después de mirarme, aparto la mirada, algo en ella se encontraba desilusionada, con los ojos llorosos me miro al tiempo que me decía, perdoname muchacho, dejame contarte mi historia.

Cuándo la curandera me ofreció su ayuda, lo único que cruzó mi mente fue la de sobrevivir, nunca tome en cuenta los riesgos, después de todo, todo había acabado para mí. Al llegar a su natal Veracruz, empezó el ritual, después de un sinfin de cantos folkloricos y una gama de fetiches rodeando mi cuerpo así como líquidos asquerosos y brebajes espantosos, todo culminó con el baño de sangre de muchos gallos negros. La curandera me comentó que los humanos habían rebasado los niveles de crueldad conocidos, la raza humana se había pervertido y la unica solución de detenerlos era frenar la vida de algunas malas semillas que iniciarían una cadena de odio y violencia.

-Pero, ¿como una señora como usted podría reconocer a esas malas semillas y como las detendría?- mi voz la obligo a tragar saliva y recogerse el cabello.

De improviso me acerco la palma de su mano, con asombro note que había un fenómeno muy raro en su extremidad, sus marcas de la palma de la mano eran mas prolongadas, se extendían hacia su hombro, lo cuál me obligo a preguntarle inmediatamente sobre sus marcas.

-Para reconocer al mal, hay que entrar en el, convertirse en parte de el, interactuar con el y asimilarlo-
La voz en Doña Eusebia era imponente, su personalidad era impresionante, su voz retumbaba como el trueno, a cada minuto que hablaba con ella, más me sentía intrigado con su próposito de existencia.

No se puede saber a ciencia cierta quién es el mal o que lo define, solo lo vemos superficialmente, para reconocerlo antes de que intente emerger, tienes que mirarlo a los ojos y averiguarlo, generalmente, cuándo ves en los ojos de una persona un ligero vacío de pigmento en su iris, logras diferenciarlo de los demás, esa ligera
falta de pigmento, se debe a una incongruencia del cerebro, en cuánto a química se refiere, es un proceso que revela que la adrenalina se filtra comúnmente de una manera atípica, ya que generalmente, la adrenalina sirve como estímulo para el cuerpo al reaccionar ante una situación desesperada o de riesgo, cuándo está se genera de forma continúa, daña al sujeto en cuestión, otorgandolé lo que llamamos, personalidad de sangre fría, provocandolé una resistencia increíble al dolor, a la culpa, ante todo estímulo que a nosotros nos provocaría una reacción inmediata, esa misma estimulación le exige más, por lo tanto, la maldad es una de las respuestas más congruentes que su cerebro necesita para responder a esa estimulación y cada que la practican, siempre les piden más y más hasta superarse, hasta saciarse, pero la saciedad es algo que desconocen. Así se puede comprobar a un ser humano con el don de la maldad, así, tengo el derecho de detenerlo, frenarlo, eliminarlo por completo.

-¿Pero, como lo hace?-

Para eliminar, solo tengo que acercarme al enemigo y tocarle su mano, palma a palma y así, la línea de vida de la palma de su mano desaparece y se adhiere a la mía, hasta ahora, nadie ha podido detenerme, solo esta vez, algo ha salido mal, por primera vez, me encuentro con otro ser como yo.

-¿A que se refiere?-

Con nerviosismo, sujeta mi muñeca y me dijo algo muy interesante.

Mientras conversabamos, note que eras un enemigo, pero no un ser malvado sino una persona diferente, eres lo que yo llamaría una anomalía, alguien a quién debo estudiar un poco más.

Observa tu línea de la palma de tu mano, ¿notas algo?. No. Acabas de quitarme parte de la línea de vida, si no me equivoco, tu tienes un don, al parecer, algo heredado de un ancestro o eres el resultado de la maldición de un antiguo enemigo de tu familia.
Aunque su conversación era por demás interesante, la unidad que me llevaría a la universidad arribaba a la parada de autobuses, con un gesto de desconcierto me despedí y al introducirme al autobus me dio alcance y me dijo unas palabras perturbadoras.

Cuándo la luz de la luna cae sobre ti, -¿ya has descubierto como calmar tu inquietud?-

La respuesta la tienes, en sus labios...

1 comentario:

Basiliskus dijo...

Interesante historia, con toques de brujería, folklor, rituales, misticismo, quiromancia y hasta algo de verdades y explicaciones cientíicas, bioquímica, en fin.
Relato breve pero bueno, hasta me imaginé a la ñora, pero ya al final no pude más que pensar que se trata de otro desequilibrado mental más, una más de esas señoras con trastornos mentales, y sí, pobrecitas, pero esto no es culpa nuestra...
Sí tienes un don canijo, y es bueno y malo a la vez, esperemos que resulte más bueno que malo.
En fin, mañana me conecto al msn pa´platicar un rato canijo, a ver si te apareces por ahí =).
Saludos Tonys, que estés de maravilla y sobre todo a salvo de tods esos problemas que están pasando por allá, hombre.
Para ti, toda tufamilia y la querida banda de la espiga...
ah...la espiga...como sigo echando de menos esos días, caray...
Espero que cuando uno muere, se gane el derecho de tener superpoderes que incluyen viajs en el tiempo, aunque sea en forma de viento, de brisa, de ente invisible, para vivir otra vez cada día allá en cadereyta!
Nos vemos ese, ya extrañaba tus relatos!
Gracias, hasta pronto! =)

 
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