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viernes, 22 de abril de 2011

El hijo que se rehuso a irse

Con una hermosa canción empezó una extraña historia de amor y esperanza, una anécdota de que incluso el amor mas puro rebasa las fronteras de la muerte.

En mitad de la noche, después de una intensa fiesta, dentro de un taxi, ahí me encontraba yo, espiando la ciudad mientras está dormía, recorriendo los oscuros escondrijos de la sociedad, el lugar donde las pesadillas pululan.

El chofer que conducía el taxi era una fémina, que rondaba los 50 años de edad, su mirada implacable se cercioraba que mantuviera mis manos lejos de ella, curioso, ya que era una señora que para nada se me hacía atractiva. Las canciones que recorría su radio eran advertencias a mi persona, como si la persona de la estación las escogiera directamente para mí, aunque lograba escucharse el cambio de estación, la señora no tocaba para nada su radio.

Con mi aún tono burdo, debido a la bebida alcohólica que deguste, le comente que no se preocupara, que no le haría daño, me presente y le hice un poco de plática.

Con un tono exclamativo me pronuncio las siguientes palabras.

-Mi hijo no te dejaría, jamás ha dejado que me molesten-

Mi respuesta fue inmediata.

-No es mi intención, disculpe si en algún momento la he ofendido o le he faltado al respeto-.

Le pedí que me dejara en la próxima estación de autobuses, esperaría hasta que apareciese el siguiente autobús con tal de no seguir cerca de ella, o en su defecto esperaría otro taxi.

-Discúlpame, espero me entiendas, pero por el simple hecho de ser mujer, siempre estoy a la defensiva, es mi personalidad-. Su voz se suavizo, de alguna manera, sintió sinceridad en mi actitud.

-Su hijo siempre la protege, tengo que admitirlo, me intimido que lo mencionara, en mi condición, no sabría como reaccionar ante un evento de tal magnitud-. Intenté explicar la razón de bajarme antes de lo acordado, su actitud me había molestado.

-Mi hijo murió hace 10 años, era miembro de una pandilla en una de las colonias más conflictivas de Tampico-. Su voz empezó a sonar entrecortada.

-Su muerte fue un duro golpe para mí, el era lo único que tenía en esta vida, pero a pesar de que lo perdí en cuerpo, su alma esta aquí conmigo-.

-Entiendo su dolor, pero supongo que así es la vida, los hijos son prestados, solo por cierto tiempo, es triste vivir una tragedia de tal magnitud, se supone que los hijos entierren a sus padres, no la revés-. Mi comentario fue duro, como una navaja directo al pecho, pero mi intención era cortar la charla y seguir lo que restaba del camino en silencio.

-El aún esta aquí, me cuida, de hecho, ha estado colocando canciones sugestivas en la radio para que no te des ideas raras, puedes escucharlo, mira, en este momento va a tocar mi canción-. Su voz se alegro un poco.

En efecto, una canción populachera emergió como de entre las cenizas, mientras la taxista solo escuchaba con nostalgia, mientras escuchábamos la tonada, una interferencia interrumpió el ambiente, entre sollozos se escucho una voz amargosa, muy peculiar, esa voz pronunció las siguiente palabras.

-Mamá, mami, maaa-.

Hice caso omiso a la voz, solo alcance a escuchar a la taxista llorar en silencio mientras sonreía forzadamente.

-Pronto podré verte, no te preocupes, aquí, yo te cuidaré, aquí te cuidaremos, dile a Jesús que te diga como es esto, dile mamá-.

La taxista me saco de mi distracción y me dijo.

-Te llamas Jesús-.

-Sí, que extraño no, muchas personas con mi mismo nombre y precisamente hoy me nombran, ya no saben ni que inventar las estaciones de radio-.

-Mi hijo se llamaba Pedro, al parecer, te conoce de alguna manera-.

Faltaban 200 metros para llegar a mi destino, siendo las 0300 horas, solo añoraba con llegar a dormirme dos días si se llegase a poder.

-Dile a Jesús que cuándo se acueste, que desconecte los aparatos, dile que aún tiene cosas por hacer y madre, regresa a casa, no debes trabajar más esta noche-.

La voz parecía realizada con algún tipo de efecto de audio, era tan pausada y siniestra, asemejaba que hablaba de algún radio distorsionado.

-Ya escuchaste a mi pedrito, desconecta los aparatos antes de dormir, que tengas una bonita noche Jesús-.

Después de pagarle simplemente camine como zombie hacia mi cubil, al entrar, note que estaban 3 de mis sobrinas y mi tía dormidas, al parecer estuvieron viendo la televisión, rentaron películas y prepararon palomitas, antes de tirarme a dormir, desenchufe todos los aparatos ya que parecían ramas, tenían conectados muchos aparatos, celulares, la plancha, pilas recargables.

No desperté sino después de las 1600 horas de la tarde al día siguiente.

En las noticias observé que una banda de delincuentes lograron ser capturados mientras asaltaban y asesinaban a un desafortunado taxista.

Mientras me alimentaba intentaba darle una explicación a la situación de anoche.

Desde ahora soy un escéptico, por el amor de Dios, que acaso no puedo tener una borrachera normal de vez en cuándo.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Un caso aislado

Eran las cero quinientas horas y me dirigía hacia la universidad, todo transcurría con naturalidad, la belleza de la vida se mostraba esplendorosa, el ambiente derrochaba mucho color, pero había algo raro en una pequeña esquina de un parque.

Mientras para la mayoría de los niños, todo era felicidad, travesuras, rabietas y mimos, para un niño en especial, todo era tan extraño, para esa pobre alma, todo era nuevo, era algo que no comprendía.

Al principio, cuando nuestras miradas se cruzaron, logre notar su naturaleza, un ser inocente, sin malicia, pero sin la percepción para entender la diferencia entre el bien y el mal.

Pasaron los días, aquel niño de mirada perdida, seguía disfrutando de las acciones de los demás infantes, los observaba meticulosamente, nada escapaba a su omnipotente acecho; me resultaba demasiado extraño su comportamiento, desconocía que existieran aún criaturas de esta naturaleza, lo más probable es que provenga de un lugar humilde, abandonado tal vez por sus padres, obligado a sobrevivir en las duras calles de un sitio al que solo le platicaban entre sueños. No logre contenerme, así que investigue como poder darle asilo a ese extraño niño, afortunadamente, el gobierno se hizo cargo de él, brindándole un techo y comida frecuente, algo esperanzador.

Durante algunos meses, mi existencia se tornaba vacía, necesitaba una cómplice en mi vida, ya que es una de las necesidades humanas más habituales, la búsqueda de una pareja es en sí extenuante, si contamos con el hecho de que no soy el tipo más atractivo ni más interesante, ni mucho menos el más elocuente, ni por mucho el más rollero, aunque la vida, sabia y poderosa, con el tiempo te enseña muchas cosas.

Todo parecía rayar en la normalidad, todo hasta que recordé mi bitácora de los relatos del viajero sobrenatural, de como empezar a analizar mis casos desde un punto de vista más científico, pero, la idea de volver a mis orígenes, me cloroformizaba.

En la mitad del día, mientras jugaba con mis amigos en un local de videojuegos, un niño entro de una manera muy abrupta, como escondiéndose de algo o de alguien, todos en el lugar, solo lograron soltar una risa tan sonora que contagió a propios y extraños. Sin meditarlo, el dueño del lugar lo saco para que no perturbara la paz de los presentes, por lo que el niño no tuvo más opción que irse.

Pasaron los días y volví a encontrarme con ese niño, ataviado con harapos y con una mirada triste y perdida, lo invite a comer, mientras lo hacía, le platique que debería seguir en el lugar donde lo habían cuidado de parte del gobierno, que un niño en su situación necesitaba de apoyo, pero solo me miraba cuando comía, no producía sonido alguno, en parte lo entendía, tantos niños abandonados al azar, la mayoría, mueren a los meses, los que sobreviven, se convierten en delincuentes, muy pocos logran sobrevivir a estos medios y no por los peligros de la ciudad, sino de nosotros, sus habitantes.

Después de comer, el niño me miro por ultima vez y me dio un collar, uno muy sencillo pero hecho a mano, probablemente hecho por el, como un favor más, le obsequie dinero, pero el dinero no lo acepto y se fue entre la multitud que ni siquiera volteaba a verlo para no tropezar con él.

Mis amigos y yo quedamos de vernos en un lugar cerca del centro para realizar un trabajo, pero antes tenía que ir a una zona donde vendían accesorios baratos para uno de mis gadgets, cerca de la zona, me tope con una escena un poco perturbadora, ese mismo niño que en anteriores ocasiones invite a comer, sujetaba a una niña de escasos ocho años, le cubría sus labios con tremenda fuerza, mientras la arrastraba hacia abajo de un puente, la niña, horrendamente asustada, intentaba con todas sus fuerzas liberarse, pero ese extraño niño no cedía, después de unos minutos, llegue hacia ellos y le grite fuerte al niño para que la soltara, el niño, ahora ya no me miraba con esos ojos perdidos, sino con una rabia impresionante, que pretendía hacer con esa niña, era algo que no quería averiguar, solo me interesaba rescatarla, mientras forcejeaba con el, le dije que se tranquilizara, que si la soltaba, me encargaría de de que la niña no lo acusara, pero el niño no daba marcha atrás, se acercaba cada vez más al agua, ya que a escasos 4 metros, se encontraba la laguna del carpintero.

La niña lloraba sin parar. Mientras jalaba al niño, no sabía porque la llevaba hacia la laguna, tal vez pretendía ahogarla, tal vez solo la quería tirar como una broma, pero aun así, era mi deber detenerlo. En un instante, sus ojos cambiaron, su pupila se encontraba dilatada incompletamente, como si formara una media luna y logre observar unos pequeños colmillos, como si hubiera tallado sus dientes para darles esa forma. Entonces, le pedí de favor que se detuviera y por alguna extraña razón, lo hizo, soltó a la niña y me miro fijamente, la niña corrió hacia mis brazos mientras el extraño niño nos observaba, con un gesto de burla, miro a la niña y después me observo a mí algo confundido, camino lentamente hacia la laguna sin dejar de mirarme, hasta sumergirse en el agua, intente detenerlo, pero el me hizo una seña de que no me le acercara, a su lado se encontraban dos inmensos cocodrilos, como tenía a la niña desconsolada en mis brazos no logre ir por el, pero ni hizo falta, mientras se hundía, los cocodrilos le vigilaban celosamente, desapareció en medio de un chapoteo de agua, dejándonos a la niña y a mí totalmente desconcertados.

Cuándo llevaba a la niña de vuelta al parque de la laguna, nunca olvidaré su comentario: volverá el niño reptil por mí algún día.

Niño reptil, realmente, debo de dejar de dormir tan tarde.

sábado, 19 de febrero de 2011

El mundo encubierto

Ya han pasado meses desde mi visita con Don Isidro, desde entonces, el mundo ha cambiado.

La vida se ha adaptado a la normalidad, todo se comporta de manera natural, existe un orden, en esta ocasión, entrego mis trabajos a tiempo, mi modus operandi en la socialite trabaja a ritmos alarmantes, se acabaron las desveladas, los ruidos extraños, las apariciones insólitas frecuentes, todo se ha ido, las alucinaciones, o las visiones causadas por mi extraño don, todo ha cambiado.

De repente, una compañera aparece en mi sendero, me dejo llevar por mis instintos, es hora de continuar con mi vida y seguir hacia el éxito, esta vez, nada logrará distraerme, nada me detendrá, ahora soy una fuerza de la naturaleza, imparable, indestructible, intimidante.

Todas mis quejas, mis continuas excusas, se han ido, ahora solo escucho las voces de mis maestras, veo a mis hermosas compañeras y acompaño a mis amigos normalmente, solo hay algo extraño, algo que aún me preocupa, esa última frase que el brujo me comento en voz baja, como las letras pequeñas de un contrato malsano.

-Un don de esta magnitud no es fácil de desechar, si realmente quieres vivir una vida normal, abstenerse de las sustancias que dañan el cuerpo es imperativo, pronto sabrás la naturaleza de estas palabras, ahora eres un pedazo de carne con ojos, un humano más corriente que común, estas fuera del gran juego, vive tu vida miserable y aburrida, desde este momento, tu camino se desvía-. La voz de Don Isidro retumbaba en mi mente una y otra vez, me guste o no, los cambios, casi siempre, son para mejorar.

Durante mi camino a la universidad me encuentro con una antigua amiga, su presencia me alegra el día, pero hay algo en ella muy turbulento que le provoca un estallido emocional.

-¿Sabes?- Me comenta entre sollozos.
-Últimamente, en mi familia, han habido unos acontecimientos de índole muy fuera de lo normal-.
-Mi familia esta al borde de la locura, mi madre, se encuentra internada y aún no sabemos que le aqueja-.

Con brutalidad interrumpí su dialogo, Don Isidro es el sujeto indicado para ayudarla, no esta muy lejos, Veracruz es una ciudad muy cercana, además, es un profesional en su materia.

Mi vida siguió con mucha calma. Un sujeto de sombrero me aborda con un gran saludo seguido de un abrazo, se hace llamar Vicente, oriundo de mi ciudad Cadereyta Jiménez y conocido de hace tiempo.

Intento recordar de donde lo conozco, pero antes de siquiera recordarlo, me comenta que lo conocí en una vereda, el recuerda perfectamente porque lo confundí, lo trate como si fuera un fantasma, que se encontraba perdido en el limbo, la experiencia fue tan divertida que termino por tomarme aprecio.

¿Será acaso que este sujeto sea el famoso fumador eterno al cuál contacte hace ya mucho tiempo?

-Chamaco, aún aquí, pensé que ya habías terminado tu carrera, mis amigos y yo te estuvimos esperando esa noche, no lo recuerdas, nos habías dicho que solo ibas a realizar un pendiente y volvías a conversar, hoy en día es tan difícil encontrar gente tan divertida y elocuente- Su voz denotaba sinceridad.

-Miguel aún sigue esperando su chiste sobre los cigarros, ja, ja, eres tan creativo-.

Conforme avanzaba la conversación, note algo peculiar, este sujeto sonreía mucho, demasiado, nunca creí que alguien logrará reír de esa manera. Una de mis peores cualidades es la desconfianza, algo andaba mal, no recuerdo mucho de lo que me plantea, todos los datos son erróneos, siento que hay algo detrás de esto.

Duramos cerca de 2 horas, nunca dejo de hablar con esa sonrisa tan sospechosa, aguante mucho, pero su conversación me reventaba los tímpanos, necesitaba irme de ahí, perdí 2 clases en la universidad y aún estaba en duda si llegaba a la última.

Por fin, se alejo, no sin antes abrazarme y desearme suerte, su sonrisa era extraña, no dejaba de espiarla, algo había en ella o literalmente solo veía moros con tranchete.

Mientras me retiraba, empece a replantearme la hipótesis de si todo lo que había visto y escuchado debido a mi don era una falacia, fruto de traumas psicológicos, alguna especie de respuesta ante sucesos alarmantes y desesperantes. Era hora de verificar todo una vez más desde otra perspectiva, si hace tiempo era un creyente, ahora me convertiría en un escéptico totalmente, e iba a llevar a cabo una tarea muy ardua, me transformaré en mi juez más severo, seré mi propio verdugo, juzgaré mi integridad moral, mi honorabilidad para develar mis relatos, es hora de empezar a crear una bitácora, algo que de ahora en adelante nombraré Los Relatos de un Viajero Sobrenatural.

Desde aquí comienza mi viaje.

lunes, 3 de enero de 2011

Don Isidro, el gran brujo

Muchas veces intenté entender muchas cosas sobre mí, mi falta de atención, mi flojera, mi falta de autoestima, supongo que en ocasiones, trate de entenderme, pero conforme paso el tiempo, el sentido de orientación de un servidor me colocó en una encrucijada.

En una modesta casita, una niña y un viejo atendían un pequeño negocio, era un servicio común, ancestral, necesario.

Una niña me vigilaba con sus ojos muy enfocados, mientras me levantaba, ella ayudo a reincorporarme, me regalo un vaso de leche y caminamos hacia la presencia de Don Isidro, el gran brujo.

Con una mirada dura e implacable, seguía todos mis movimientos, con una edad aproximada entre los 70 y los 80 y una actitud de tipo duro, Don Isidro me saludo y me dio un puñetazo en la nariz.

-He conocido a tipos mensos, estúpidos, imbéciles y completamente idiotas, pero tú, tu te llevas el premio, ¡hijo de tu chingada madre!-. Su voz fue como un vendaval, la fuerza de sus cuerdas vocales y su tono lograron amedrentarme.

-Seguir a una bruja, como si fueras una presa idiota e indefensa, si realmente quieres suicidarte, entonces hubieras acudido a mí, por lo menos, tu sacrificio sería bien recompensado, ¡tienes idea de a cuantas personas podrías ayudar con tus órganos!-

Mientras Don Isidro me regañaba, la niña solo sonreía, era algo hilarante la escena. Después de un gran regaño, me mostraron su hospitalidad y me mostraron a lo que se dedicaban, a la brujería, su oficio era espeluznante, ayudaban a las personas a combatir malas vibras, brujería, ataques demoníacos, Don Isidro es un brujo muy poderoso, tiene muchos enemigos, pero tiene la fuerza suficiente y la fe necesaria para acabar con cualquiera que quiera despojarlo de su gran misión, es un ser implacable, es el gran brujo.

Cruzando el río, en la ciudad de Veracruz, Don Isidro se dedica a proteger a las almas atormentadas, a deshacerse de los demonios, atraer la suerte, dañar a los enemigos, es un mercenario paranormal.

Durante mi estancia, observe dos rituales, los cuáles, con incredulidad dañaron mi sistema nervioso, es interesante conocer métodos diferente para tratar enfermedades, mis abuelos me hablaron de esto, así era como combatían a las enfermedades de antaño, el cáncer era destruido con serpientes, lo que ahora es la diabetes se combatía con hierbas hervidas en el estómago de un perro, esto es lo que comúnmente se le llama medicina herbolaria, en parte, porque la mayor parte de como se tratase a estas enfermedades iba de lo más simple a lo más excentrico.

Atar a un niño y colgarlo en arriba de un contenedor hirviendo, para que el vapor desechara la enfermedad que lo aquejaba, infringir heridas punzo cortantes a una jovencita para luego colocarla en un barril con cientos de sanguijuelas, con la finalidad de que estas limpiaran su sangre.

La brujería es un tema controvertido, profano, que raya desde lo real hasta lo fantasioso, hay escritos de brujas en la edad media, pero se habla de eso como algo ficticio, como un pretexto de la iglesia para causar daño y miedo en la población de esa época, un método de control que aún en nuestros días se sigue llevando a cabo.

Sabemos que existen, así como sabemos que hay vida en otros planetas, sabemos que existen cosas que no comprendemos y por naturaleza las olvidamos, les intentamos dar una explicación lógica, el miedo nos hace retroceder, nos hace evadirlo, que peor miedo existe que aquello de no logramos explicar ante la ciencia.

Con toda la confianza del mundo le pedí a Don Isidro que me ayudasé, que logrará extirparme este don inmundo, este don maldito, esto que hacía que mi vida se desmoronase lentamente.

La respuesta sucumbió todo mi mundo para siempre.

sábado, 25 de diciembre de 2010

LA HERMOSA MUJER DE LA PLAYA

Aún tengo presente en mi memoria esa ocasión en que gracias a un sueño previne un evento trágico, uno que amenazaba la vida de toda una familia, una familia a la que yo aprecio mucho.

Desde mis inicios, en el semestre de la universidad siempre pensé en buscar a una compañera, alguien que me distrajera del mundo, que logrará desviar mi atención de los terribles momentos en los que yo ahora navegaba, necesitaba una droga, algo parecido a una botella de alcohol, algo que me alejara de este planeta y me mantuviera cuerdo.

Hubo varias mujeres que lograron penetrar mi duro casco de confianza, pero la mayoría no tenían ese aditamento especial, esas hermosas cualidades que yo buscaba desde hacía tiempo, necesitaba algo que lograra centrarme en mi objetivo, en mi búsqueda de conocimiento, en mi viacrucis ocasional. Estuve ligado a una chica, la cuál me enseño que existen sustancias más poderosas incluso que las malditas drogas, las feromonas, que mezcladas, constituyen uno de los más eficaces elixires. Todo mundo tiene un vicio, es parte de nuestras necesidades, los hay muy tóxicos, muy ligeros, muy peligrosos, muy adecuados, nos ayudan a mantenernos en vigilia, despiertos, pero si dejamos que nos controlen, entonces las cosas se tornan como un cielo anaranjado.

Durante las clases, tenía a un gran amigo, llamado rudolf, el ranma, buen compañero, un ícono y a la vez, un cliche, el típico amigo galán de nuestro círculo, nuestro propio "Gordolfo Gelatino" (gordolfo gelatino es un personaje cómico interpretado por un duo de comediantes llamados los polivoces en los años setenta, este personaje en particular, se jactaba de ser el humano más bello del cosmos, acompañado de su cabecita de algodón, su madre, juntos protagonizaban las más sicódelicas aventuras en una hora inolvidable de la televisión mexicana).

En ocasiones, los relatos de sus aventuras eran tan disparatados (auchh, me mordí la lengua, o el dedo según el caso)y a la vez, tan interesantes. Poseía una confianza impresionante, tenía un gran talento para el diseño, pero su vida de soltero pachanguero wapachoso terminaba por retrasarlo en sus estudios.

Aunque no era el prototipo del estandar de galán de la época, era nuestro amigo y por ende, nuestro representante digno en cuánto a este giro de los cliches. Con el tiempo, vivió numerosas aventuras, pero, esa es su historia y jamás podría contarla.

Ranma fue mi compañero en varios grupos de trabajo en la universidad, el fue un buen respaldo en mis momentos de depresión, es una lástima que jamás hayamos ido de cacería juntos, en esos momentos, mi autoestima estaba tan baja que prefería enfocarme en mi carrera y mis familias. Aún así, varias de sus locuras me ayudaron a salir bien librado de muchos eventos desafortunados.

No era de mi agrado ir a la playa de día, durante la noche la playa adquiría un status místico, placentero, irreal, fantasioso; pero tenía que tomar unas fotos para un trabajo universitario, fue en ese preciso momento cuando logre ver a una de las mujeres más hermosas que haya visto en mi vida. Sus ojos pequeños, rasgados, su rostro tan fino, su cuerpo tan perfecto, no pude evitar quedarme todo lelo al contemplarla, después de un rato vertiendo agua de mar en una vasija, se devolvió a la espesura, en donde fue perdiéndose poco a poco.

Con cautela la seguí, al principio fue por diversión, pero en cuanto vi como las ramas se abrían a su paso, sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo.

Pasaron semanas para volver a verla, en la siguiente ocasión, la observe cuándo salía de una tienda, esta vez, sus ojos se cruzaron conmigo y una mueca de asco apareció en su cara, mientras se marchaba y se perdía entre el mar de gente.

Después de cierto tiempo, fui cerca de la playa a tomar fotos de las dunas doradas, un cúmulo de arena que en ese entonces no era terreno privado,la noche era genial, la brisa, el ambiente, se respiraba una vibra impresionante, pero todo se esfumo, cuándo vi a esa hermosa mujer perderse una vez más en la maleza, con detenimiento, la seguí, había tantas preguntas que hacerle, además, necesitaba un pretexto para abordarla y preguntarle su nombre, aunque me despreciara.

Al principio, no entendí si la seguía por morbo, o porque realmente mis intenciones eran malsanas, caminaba casi embelesado, atraído como una mosca a un foco radiante; me recordó mi encuentro con el tahur en el centro de Tampico, ese ser tan repugnante y a la vez tan impresionante.

La seguí por espacio de quinientos kilómetros, al término de este, se divisaba una pequeña casucha derruida, me escondí entre los arbustos y me dispuse a observar a esa mujer tan hermosa, a su encuentro, aparecieron otras 4 mujeres igual de hermosas, en momentos me preguntaba a mí mismo, porque realmente la había seguido y no encontraba respuesta, es muy bonita esa mujer, pero que realmente me tenía atento a ella.

Antes de acomodarme, una de las mujeres me miró y con un gesto, una ráfaga de aire avanzó hacia mí, todos los arbustos junto a mí se abrieron y un miedo paralizador me atrapo, con un dolor inmenso en el pecho, con mis piernas tambaleándose, con sudor frío en mis manos intenté huir, al siquiera pensarlo, algo me arrojó a veinte metros hacia mi izquierda, aún recuerdo como mi cara topó con la tierra dura y fría.

Al reincorporarme, me decía a mi mismo, para no perder la cordura y recuperar mi estabilidad, que todo puede ser explicado, debía controlar mi miedo, porque al no hacerlo, incluso, mi cuerpo colapsaría en un ataque de pánico, llegando a tal estado, estaría a merced de cualquiera que estuviera cerca de mí.

mi cuerpo temblaba, mi mandíbula, sentía mi cuerpo contorsionarse involuntariamente, después de unos minutos, logre tranquilizarme para después ver a las mujeres acercarse a mí, al verificar que me había tranquilizado, una de ellas se inclinó en la maleza, le siguió otra y las demás avanzaban hacia mí, después de analizar mi situación, supe que merecía lo que pasara, por acechador, aunque no entendía porque seguí exactamente a la mujer, empezaba a sospechar, de pronto, en la maleza, logré ver a dos coyotes corriendo, uno era gris y el otro color cobrizo y en sus ojos la expresión terminó por convencerme que no estaba en una situación lógica, intenté correr pero los arboles a mi alrededor se agitaban golpeándome con sus ramas, un sonido espantoso de viento con dirección siniestra me distraía de mis planes, pensé en 12 maneras de salir de la situación, es una lastima que ninguno de ellos me serviría, uno de los coyotes logró darme alcance, sus dientes reclamaban mi cuello, otro de los coyotes me tapó mi única vía de escape.

Antes de ser engullido por los coyotes, noté que las mujeres que se agacharon en la maleza no se veían por ningún lugar.
¿Realmente, esas mujeres hermosas se habían transformado en coyotes?

Algo me sujetó de los pies y me alzó por los aires, caí a unos cuantos metros solo para continuar con un calvario, fui arrastrado por algo que no alcanzaba a ver, mi cuerpo quedó tan maltrecho, no sentía mis costillas, mis brazos estaban tan adoloridos, mis ojos veían como si tuviera un filtro de vidrio quebrado, todo era tan confuso, una vez más era levantado y azotado contra el suelo, fui arrastrado en varias ocasiones, mi sangre era estaba tan tibia, que solo quería que terminaran conmigo rápidamente.

Recobraba el conocimiento en ratitos, solo para sentir una vez más como me usaban como muñeco de trapo, escuchaba sus risas, mujeres humillando a un hombre, arrojándolo, destruyéndole los huesos, una venganza de género, una dulce madrugada de ocio para 5 hermosas mujeres.

Después de un rato, empiezo a vomitar sangre y veo a un señor con un morral y con un cinto de cuero, ataviado en un color muy puro, el blanco, mientras aporrea con el cinto a las mujeres, una mujer corre desesperadamente y es alcanzada con un azote del cinto por lo que brinca y alcanza una altura incomprensible, encendiéndose en llamas, y elevándose aún más, las otras mujeres realizan el mismo procedimiento.

Las mujeres que arden en llamas se desplazan por todo el lugar, en un espectáculo perturbador, lo curioso es que las llamas no tienen el característico sonido de las brasas ardiendo, ni su sensación de calor, son, como podría describirlo, como efectos especiales mudos.

El personaje de blanco empieza a rezar y al hacerlo, una por una, las mujeres caen estrepitosamente hacia el suelo, al caer, son recibidas por azotes del cinto del sujeto de blanco, sus gritos helarían de miedo a cualquier ser humano, a todos menos a ese extraño personaje.

Desperté en una casa muy bien adornada, con mis heridas vendadas y una niña mirándome fijamente, sobreviví a un episodio más en mi currículo de andanzas muy extrañas, en mis viajes de lo sobrenatural.

Esta vez, milagrosamente, sobreviví a un ataque de esos seres milenarios del folclor mundial, conocidas como "Las Brujas".

lunes, 29 de noviembre de 2010

SUEÑOS PREMONITORIOS

Muchas veces he soñado con eventos que resultan premonitorios, la mayoría de las personas alguna vez ha tenido esta clase de visiones, lo que nos demuestra que más alla de lo conocido por la ciencia es apenas un cinco por ciento lo que está ha logrado explicar.

En numerosas ocasiones, sentí la necesidad de entender que es lo que nos causa el visualizar esta clase de advertencias, las respuestas no existen, el solo entenderlo genera más dudas, entonces ¿Que debemos entender por sueños premonitorios?.

Una vez más, me encuentro en la bella ciudad de Tampico, Tamaulipas, admirando su vista, contaminada por un vendaval de seres amorfos que con gritos aústeros le otorgan vida al respetable lugar. Durante unos meses, un sueño me ha perturbado sin descanso, acaso será un premonición.

Visito a mi gran amigo Arturos, quién junto con su familia, forman un perfecto nicho que hasta la fecha no he podido comparar, he conocido personas singulares, amables, bien intencionadas, pero jamás personas tan reconfortantes como la familia de mi gran amigo.

Conocí a Arturo en la bonita ciudad de Cadereyta Jiménez, Nuevo León, desde entonces, formamos un vínculo de camaradería díficil de derrumbar, amigos como él, solo uno en millones, una de las personas a las que más admiro y respeto, no hay defectos en él, o al menos, jamás le he buscado uno, casi siempre los defectos saltan a la vista, pero si el tuviera un defecto, sería el de ser el mejor amigo de todos.

Su familia es un conjunto bien organizado, como un equipo de futbol, una selección oficial, claro, no como nuestra selección mexicana, más bien como la de Brasil o Alemania. No creo que hubiera podido sobrevivir mucho tiempo sin ellos, siempre los visitaba con mucha frecuencia, no porque realmente necesitara de su ayuda desinteresada e hiper amable sino por estar cerca de ellos y sentir parte de sus emociones, su amor, su comprensión, su unión, su trato, sus modales, todo lo que necesita una persona para salir adelante en este mundo y no volverse loco intentando sobrevivir en este planeta tan estresante.

El padre de Arturo, Don Miguels, es un gran orador, tan elocuente con sus palabras, en ocasiones, cuándo tenía la oportunidad de conversar con él, era como si todo el mundo se detuviese solo para escucharlo, solo él podría hablar sobre algo tan trivial y tan común y elevarlo a niveles insospechados, como si hablara Dios mismo y a pesar del tema que fuese, incluso, comentar sobre una comida enlatada y aún así mantener el interés de sus receptores, sea lo que sea que lo que el comentara era siempre algo que yo valoraba en demasía. La madre de Arturos era una persona muy interesante, era muy dedicada con sus hijos pero esa personalidad contrastaba con un carácter muy fuerte, ella también era buena oradora, tenía una ideología con la que yo no empataba, además, a diferencia de Don Miguels, ella imponía sus ideas sin escuchar a sus receptores, dando como resultado silencios sepulcrales. Ambos cocinaban y hasta la fecha, aún no logró deducir quién poseía el mejor sazón, tal vez, con gran cierto, diría que la madre de mi amigo, pero Don Miguels se lleva su mérito.

Arturos tenía una hermanita que rondaba la adolescencia, simpática, alegre, hiperactiva y tal vez una buena amiga, aunque eso no podría afirmarlo, siempre hubo entre ella y yo una barrera, una especie de campo invisible que nos separaba por mucho, desde chica, cuándo por error la conocí antes que a Arturos, asumí que ella y yo jamás podríamos convivir, ya que perteneciamos a diferentes universos, jamás me imaginé que ella y yo estaríamos ligados de una forma tan extraña.

Desde hacía tiempo, un sueño perturbador alteraba mis días. En el sueño, un sujeto con un pasamontañas jalaba del cabello a la hermanita de Arturos y la arrastraba hacia la calle mientras la insultaba, yo estaba a mucha distancia de ellos y al correr, mis pies se hundían en el pavimento, con desesperación le gritaba ha Arturos que ayudara a su hermana pero él veía una película con los audifonos puestos y sus padres se abrazaban observando la televisión.

Gritaba y gritaba y al hacerlo más fuerte, mi lengua se caía, mis manos estaban pegajosas y me provocaba la sensación de vómito, a pesar de eso, me arrastraba con todas mis fuerzas hacia la hermanita de Arturos sin conseguirlo, al acercarme, notaba que la niña no se movía, tal vez estaba en estado de shock, pensaba dentro de mí, pero la niña de pronto empezaba a conversar con una muñeca que sacaba de su estomago, después, todo se volvía confuso, ya que un monton de sapos me observaban celosamente desde la orilla y lo que antes era una calle, ahora era un pantano.

Los sueños son tal vez escenas cotidianas que conservamos, ordenados por el cerebro para mantenerlo ocupado mientras descansamos, una manera de entretenimiento al parecer, aunque en ocasiones son tan bizarros, como un rompecabezas, hay sueños que revelan hechos futuros. Mis tías han experimentado estos fenómenos, varias situaciones desesperantes se evitaron gracias al oportuno aviso de los sueños premonitorios.

La posible pérdida de un primo, el augurado robo con violencia a un tío y el evitar un escenario caótico donde la violencia haría acto de presencia, solo son unos ejemplos de estas advertencias oníricas.

Me tomo un tiempo entender este sueño, la hermanita de mi amigo era para mí algo desconocido, jamás sentí algún interés en ella, pero mientras pasaba el tiempo y la galería de amigos de Arturos se incrementaba, me llamaba la atención los comentarios en torno a ella, al parecer, poco a poco se destacaba entre la audiencia masculina, más especificamente en los allegados, cuyas conversaciones oscilaban entre el futuro de ella y su éxito casi seguro con los hombres.

Siempre evadía esta clase de temas, me parecían de mal gusto, después de todo, la hermanita no alcanzaba ni los quince años. La mayoría de los amigos de Arturos no podían evitar el tema, ya sea superficialmente o discretamente, por momentos me incluía en las conversaciones para no quedar como un no macho y aceptaba que yo también le auguraba un buen futuro, pero solo era un comentario vanal y sin sentido, entre hombres, los códigos y claves son esenciales; aunque el honor actualmente no existe, no podemos darnos el lujo; dar la impresion de ser supermachos da una especie de status de honorabilidad, es un círculo vicioso, quedar excluidos de un grupo por no compartir ideas machistas no era honorable, yo, en lo personal, pienso que un hombre no se hace macho por el simple hecho de ver a un mujer como un objeto, sino por las acciones que emplea para enfrentar cualquier adversidad de la mejor manera posible, las malas palabras no lo hacen a uno mas hombre, no es de machos emborracharse hasta quedar tirado en el piso, es más bien de pendejos, uno debe conocer sus límites, sus debilidades y sus mejores aptitudes y más que nada, un verdadero hombre debe cuidar de su familia, incluso con la propia vida, porque la familia representa el verdadero próposito de la existencia misma, no creo que exista algo más sagrado que está, es la base de los mejores hombres, de la raza humana misma.

Nunca estuve al pendiente de la vida de la hermanita de Arturos, sabía que lo que comentaban nuestros amigos solo eran habladurías, no entendía que veían en esa niña, pero recuerdo que en esos días, mis visitas a la casa de Arturos eran tan frecuentes que su presencia era tan cotidiana para mí, por tal razón, nunca la vi como mis demás camaradas, siendo sincero, conforme el tiempo paso, nunca fue algo importante para mí, todo cambio desde esa extraña noche, en que comprendí, que ni un demonio con forma de gato, ni el mismo señor de la noche era tan terribles como nosotros los seres humanos.

Al llegar a la casa de Arturos, ya entrada la noche, visualice a su hermanita platicando con uno de sus amigos, conforme me acercaba, pensaba en entrar a su casa sin que ella me mirara, ya que mi constante presencia en su casa había logrado que me guardara cierto resentimiento; ya que el gorron, y el arrimado, a los 3 días apestan, o algo así va el refran; por tal razón, intenté esquivar su presencia.

Fue ese día en específico que entendí que la vida es tan bizarra y cruda, mucho más cruda que la ficción. Fue ese día en que empece a interesarme por la vida de ella, preguntandole a Arturos constantemente sobre sus gustos y preferencias, dando quizá así la sensación de ser uno más de los posibles enamorados, mi objetivo desde ese entonces fue firme, la familia de Arturo era como mi familia y como ella estaba incluída en el paquete, hice lo que se hace por la familia, todo, gracias a un sueño.

Un sueño premonitorio.

miércoles, 27 de octubre de 2010

LA COSA EN LA FÁBRICA

Ya había pasado tiempo desde aquél extraño encuentro con el mismo señor de la oscuridad, su presencia sacudió toda mi existencia.

Solo a personas malvadas se les debe aparecer, me decía a mí mismo, porque se ha aparecido ante mí, porque tuve que toparme con el. Las respuestas no aparecían, el padre de la iglesia más cercana a mi lugar de residencia, logró tranquilizarme, lejos de ser una persona con un boleto directo al infierno, probé ser una persona con mucho temple, después de todo, para conocer el mal, debes vivirlo en carne propia, esa es una premisa, como vas a saber que es el mal si solo te lo han contado, además, el señor de la oscuridad tiene algunas semejanzas con el temible Señor del bosque y su siervo, no cabe duda que el padre se tomo su tiempo y puso en práctica toda su paciencia para conmigo, ah y también para no llevarme a un manicomio.

Con algunas reminiscencias traducidas en extrañas pesadillas, mi mente se debatía entre cruentas batallas, ecos de ayeres y gritos extraños. Sonidos agudos invadían mi mente y terminaban por acabar con mi poca concentración. La universidad paso a ser un calmante momentanéo.

Conocí a un gran amigo que me apoyó totalmente, me enseño parte de su oficio y durante mi estancia con él adquirí grandes conocimientos, gracias a el, aprendí a abrirme camino en la vida. Durante un período de trabajo, me presento a un representante de unos productos dedicados a los infantes. Necesitaba una campaña publicitaria para poder sacar adelante la empresa, el tiempo era apremiante, pero en plena campaña, me hablo de un trabajo muy interesante, muy bien pagado y por el cuál no se requería mucho esfuerzo.

Sin consultarlo con mi amigo; el dueño de la agencia publicitaria, acepte la propuesta de trabajo con el representante de la empresa juguetera, con la esperanza de obtener un ingreso extra y por ende, una buena entrada de dinero.

Me cito en un lugar muy concurrido, de ahí nos dirigiríamos hacia el trabajo. Con mucha curiosidad le pedí me describiera mi función en la empresa. El trabajo en cuestión consistía en cuidar una fábrica en las afueras de Altamira, Tamaulipas, como vigilante, mi sueldo era de mil quinientos pesos mexicanos a la semana, un turno de 8 horas solo por la madrugada y solo trabajaría 3 días a la semana.

Mi cerebro mutante no percibía trampa alguna, confiaba en el sujeto, me propuso un trabajo que podía realizar a la perfección y eso me hacía sentir bien.

LLegó puntual a lo acordado, mientras nos transportabamos, poco a poco veía las fábricas de Altamira y me preguntaba, como sería la fábrica que tendría que cuidar, estaría grande, pequeña, o cuál sería su aspecto.

En cierto punto, salimos de la camioneta de mi reclutador y me pidió que caminasemos hacia la fábrica, ya que no había camino transitable para vehiculos. Mientras caminabamos me hizo muchas recomendaciones, las cuáles, hicieron dudar de su promesa de trabajo sencillo. Caminamos cerca de 2 kilometros, esquivando hierbas traicioneras, serpientes enormes y coyotes, o algo parecido, de vez en cuando volteaba hacia atrás y notaba que la civilización se había perdido entra hectareas de maleza, conforme avanzabamos, un tenue hedor de descomposición animal me impidió respirar.

Mi reclutador me comentó que en esta área aún habían animales muy agresivos que no se daban por vencidos en ceder su territorio, los tigres representaban una amenaza latente en el territorio de cierta manera, virgen.

Pregunté la clase de armas de las que podría disponer para defender el inmueble, y su respuesta me hizo querer regresarme a la civilización. Una linterna, unas esposas y una tonfa eran los accesorios que me iban a acompañar en mi labor. Después de una hora y media a paso veloz, logre ver a lo lejos, una fábrica inmensa, derroída, pero delimitada con malla metálica alrededor. Parecía un complejo de una película de ciencia ficción que fue destruido por el heróe en cuestión.

Ya con la oscuridad en nuestros hombros llegamos al plantel. Un señor que rondaba los setentas nos recibió con una mirada de pocos amigos.

-¿Le describiste lo que tiene que hacer?-. Su voz era ronca y evidenciaba un olor a alcohol.

-Sabe que tiene que hacer, con eso será suficiente-. Mi reclutador irrumpió imperativamente.

Algo había que no me querían mencionar, sea lo que fuese, tenía que preguntarlo.

El señor entrado en los setentas me dio los aditamentos y me acompaño a recorrer el lugar, me enseño como abrir cada una de las compuertas y puertas, así como acceder a los miradores del techo, me explico el procedimiento en caso de allanamiento, la habitación usada como cárcel para confinar al intruso mientras llega la policía.

Cuándo llegamos al taller de los juguetes, fue cuando me describió lo que sucedía en el lugar.

-Estoy seguro que tienes muchas preguntas, ¿porque este lugar esta muy alejado?, ¿porque esta casi destruido?, ¿porque hay que cuidarlo si solo alberga mucha basura añeja?-.

-La respuesta se remonta a una de las familias más acomodadas de la época de los años sesenta-.

-El dueño de esta empresa juguetera amaso una gran fortuna con una línea de juguetes muy popular, esos eran buenos tiempos, en ese entonces, Altamira, era solo un sueño, pero sirvió para crear en él, un complejo donde albergar un taller de la empresa, donde se trabajase en privado, con total hermetismo, en un diseño que superara las expectativas y le diera un salto impresionante a la revolución del entretenimiento en materia de juguetes-.

-Lejos del puerto jaibo, pero a la vez no tan lejos, se decidió por medio de logística la ubicación en un lugar muy discreto, aún a estos años, es un lugar inaccesible para muchos ojos curiosos-.

-El dueño de la empresa tenía una hija muy hermosa, ella era la inspiración para los juguetes más divertidos, ya que por ella se decidió a incursionar en este giro-.

-Un día, la niña entro al taller de juguetes, supongo que a escoger alguno y llevarselo, pero en el taller, había mucha herramienta peligrosa, y en un descuido, desapareció. La buscaron por mucho tiempo, meses, hasta que encontraron lo que quedó de ella en un recipiente que contenía plástico para muñecas, al parecer, cayó en el y murió asfixiada y con los procesos para darle forma al plástico, fue descuartizada, parte de ella quedó en el plástico de muchas muñecas-.

-Desde ese día, la fábrica cerró y su dueño paso mucho tiempo buscando a las muñecas que fueron creadas en base a esa ración de plástico; gasto toda su fortuna para encontrar hasta la última pieza y cuándo lo hizo, se encerró en la fábrica y murió al poco tiempo-.

-Su familia heredó las deudas que continuaron por no haber surtido pedidos y descontinuar la producción, recientemente se han estado logrando esfuerzos por volver a levantar la compañía pero no se verá la gloria como en tiempos de antaño-.

-Enterraron a la niña, o lo que quedo de ella, pero la mayor parte de su cuerpo quedó fundido con el plástico de las muñecas, así que parte de ella aún se encuentra aquí, en la fábrica, encerrados en un contenedor con 7 llaves, de las cuáles, deben abrirse en cierto orden estricto-.

-El dueño murió en una profunda tristeza, se cuenta, entre los antiguos veladores, que cuándo murió, las muñecas que recogió al final de su vida lo miraban fijamente alrededor de él, como si las hubiera acomodado así antes de fallecer. Lo tétrico del asunto es que varios veladores han renunciado a este trabajo por que han visto algo, una cosa en la fábrica que se arrastra en los techos, que se desplaza por las paredes, que llora por los pasillos y que gusta de sentarse en el mirador del techo, algo amorfo, abstracto, sin forma alguna, podría ser que el alma en pena de la niña vaga por el inmueble cargando con su apariencia extraña, una suerte de muñecas apiladas tratando de recuperar su forma, a pesar de que todas esas muñecas estan encerradas con 7 candados, se les ha visto en numerosas partes de la fábrica-.

-Solamente, las personas más valientes, se atreven a quedarse mucho tiempo, yo he durado 10 años aquí, mi predecesor, aguantó solo 7 años, el fue perseguido por esa cosa, alcanzó a encerrarse en la cárcel que tenemos, y de ahí no salio en 2 días, cuándo lo encontraron, decía muchas cosas sin sentido, yo solo tuve que hacer el recorrido sin que el me preparase y creeme chico, esa cosa, es algo bestial, gracias a Dios que vas a relevarme, ya tiene muchos años que no duermo bien, si te topas con eso, no pelees, no grites, solo corre, odia la luz, la linterna te dará protección, pero limitada, yo ya soy un viejo, la última vez, por poco y me alcanza en el techo, ya no soy el de antes-.

Yo siempre me he considerado capaz, de aprender rápido y de hacer las cosas bien, creo en lo que hago, y me enfrento a lo que temo.

Pero, seamos honestos, quién, en su sano juicio, se quedaría, después de saber la historia de tan extraño lugar.
 
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