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domingo, 24 de enero de 2010

El encuentro con una criatura desconocida.


Mis constantes roces entre actividad paranormal y actividad normal se mezclaban tan sutilmente que no dejaba tiempo para diferenciarlas, no tengo habilidades de las que las personas sensibles profesan, simplemente soy un exceptico y a la vez credulo personaje.

Después de un intenso semestre en la Universidad; viaje a mi lugar de residencia en Cadereyta, Jiménez N.L.

Acostumbraba regresar a mi hogar al terminar cada semestre, a pesar de que Tampico era una belleza de ciudad(aunque claro, por las noches y en los lugares más antiguos y tránsitados solía ser una pesadilla como en cualquier otra ciudad), añoraba tanto regresar con mi familia, esto se volvio una costumbre, después de todo, ¿quién no regresa a su lugar natal?.

Generalmente, mis retornos acontecían de noche; aunque la mayoría de las personas dormita en el trayecto, por un extraño suceso, yo discerní de esa costumbre.

He aquí los hechos.

Transcurría la noche cálidamente, todos nos preparabamos para abordar el camión desde la conocídisima central de autobuses; era divertido observar a los viajeros que de una u otra manera llamaban poderosamente la atención.

Una pareja de ancianos cuyo cansancio era tan fuerte que los obligaba a dormir en la acera contigua a la central, solo una cobija y una almohada improvisada eran suficiente para pasar el rato esperando su camión.

La señora que guiaba a todos sus hijos atados por un cordel, al verla, me remontaba a pensamientos antiguos, donde las señoras se daban el lujo de procrear hasta 7 hijos y no les preocupaba la vida, asumían el control atandolos unos a otros para no perderlos en el camino, una metáfora trágica y a la vez perturbadora.

El grupo de mujeres que viajaba hacia tierras más prosperas, generalmente, eran mujeres del campo que buscaban el sueño americano aquí en México; horrible descripción pero no se me ocurrió una mejor, viajaban desde lugares lejanos rumbo a la capital, la mayoría de ellas era comúnmente no muy bien parecida, pero aún así se cuidaban mutuamente, como una manada, un simple guiño o saludo cortés era suficiente para despertar en ellas sentimientos profundos de ira, miedo y frustración, eran material suficiente para provocar malentendidos, preocupaciones y en algunos casos, arrestos.

No podía faltar el tipo sospechoso, generalmente, esta clase de sujetos solo tenían como elemento común que eran feos, pero no en un sentido estético, sino en toda la expresión de la palabra y mostraban un acento de preocupación y nerviosismo que desembocaba en miradas furtivas hacia su persona. Tengo que admitirlo, yo fui candidato de esta categoría, pero no por feo, sino porque siempre transmitía una sensación de nerviosismo, lo cuál me auguro muchas miradas tanto fijas como furtivas.

No era común ver viajar a mujeres muy hermosas solas, generalmente estás siempre viajaban acompañadas, aún así no faltaba el tipo ligador, aquél que entretenía a las personas con su palabrería barata y sus modos sobreactuados, era tan cómico escuchar sus diálogos; no es que uno fuera un metiche, era que ese sujeto tan hilarante casi gritaba sus hazañas. Las escasas féminas independientes eran el alimento principal de esté predador social, sus acciones eran tan singulares, esta clase de pasajero era tan entretenido.

La sala de espera era un auténtico centro de diversiónes, aunque la mayoría del tiempo generaba mucho aburrimiento.

Por el altoparlante se anunciaba la salida del camión con destino a la ciudad de Cadereyta, Nuevo León; hacían especial enfásis en la ciudad porque existe otro lugar llamado Cadereyta en Queretaro, uno al cuál muchos pasajeros visitaron erróneamente.

Después de colocar las maletas en el maletero externo del autobus, se nos indicaba el número de asiento y se nos solicitaba no cambiar nuestro asiento debido a políticas de la empresa, así como el no perder el boleto para posibles chequeos por parte de las autoridades aduanales y en caso de accidente; lo cuál, no nos relajaba en lo más mínimo.

Al abordar el camión, la mayoría de la gente se prepara para un cómodo lapso de sueño, al apagarse las luces dentro del camión, los pasajeros esperan una aburrida película que les incitara a dormitarse, aunque claro, no era necesaria.

Durante el trayecto, las escasas personas que no logran conciliar sueño suelen relajarse admirando el paisaje, a pesar de que es de noche, las luces mercuriales y la luz de la luna logran mostrar una parte del encanto del camino recorrido.

En cierta investigación leí acerca de que erroneámente la medianoche no es la hora ideal para actividades y fenomenos paranormales sino las 3: 00 de la madrugada, esto se debe a que representa una burla a la fecha en la que Jesucrito fue crucificado, ya que todo elemento satánico busca ridiculizar a las fechas religiosas invirtiendolas; como el caso del pentagrama, cuya contracultura satánica lo invierte y lo adopta como el símbolo infernal total.

Después de dormitar unas horas, decido despertar y seguir lo que resta del camino despierto, horas después, personal militar aborda el autobus y nos solicita identificaciónes, los pasajeros que aún duermen son despertados de una manera un poco brusca, agradezco a mi cuerpo no dormir en demasía en lugares públicos así como en espacios privados; en mi hogar, son legendarias las horas que me dedico a conciliar el sueño, material significativo para entretener a mis familiares y arrancarles una gran sonrisa. Instantes después de terminar el operativo por parte de las autoridades militares, todo vuelve a la normalidad, el tipo cuyos ronquidos le ahuyentan el sueño a los demás pasajeros pone en marcha su hábito característico, el otro individuo cuyos calcetines le roban la calma a todos, es señalado y reprimido, los niños que no cesan de gritar por una rencilla de control de víveres son silenciados gracias al ágil brazo de su madre, que aún en su segunda etapa de sueño mantiene el ojo vigilante sobre sus vástagos.

Las 300 horas aparecen de súbito en mi reloj, sea lo que sea que pasase, ya era designio del señor.

Todo transcurre en aparente calma hasta que el autobus realiza una maniobra de frenado que interrumpe los descansos de toda la tripulación, pero lo más shockeante acontece cuándo los choferes a cargo de la unidad corren hacia la parte trasera realmente consternados, por instinto, todos los demás pasajeros se les unen, solo unos cuántos nos quedamos en nuestros asientos; algo que hasta la fecha desearía no haber hecho; generalmente, las personas más ignorantes son las más felices, ya que desconocen los peligros que nos atañen y viven sin mucha preocupación, siempre he soñado tener una existencia así, es una lástima que aunque no lo deseé, no pertenezco a esa clase de personas, mi rol en esta vida siempre suele ser la del segundón, el compañero del heróe en cuestión, nunca el protagonista, aunque la mayor parte del tiempo, a falta de protagonistas, suelo tener que suplirlos.

Mientras los conductores son interrogados, solo unos pasajeros advierten que se frenó bruscamente porque alguien fue impactado por la unidad, efectivamente, a escasos metros, algo yace en el asfalto, su figura grotesca es iluminada excesivamente por las altas luces del autobus.

Decididamente, aparece de entre los pasajeros, el valiente, aquél tipo que proyecta una gran confianza en sí mismo. El Protagonista.

Calvo, tez blanca aperlada, ojiazul, con una voz recia, bien parecido, fornido, con una estatura casi rayando en los 2 metros, merecedor de un conjunto de miradas de asombro; un ciudadano en todo el sentido de la palabra.

Con una voz de mando, pide la colaboración de los personajes que permanecimos en nuestros asientos para salir a inspeccionar si el animal al que se le impacto se encuentra bien o habría que retirarlo de la carretera, la mayoría esquiva la mirada y la dirige hacia un sujeto delgado, desaliñado, moreno, casi rayando en lo negro, con una estatura que no rebasa el metro setenta centímetros; se refería a su servidor,
-"a mí"-.

Con el peso de todas las miradas, mi colaboración fue forzada; basandome en la lógica, entre más rápido lo hagamos, más rápido llegaremos a nuestro destino.

El nombre del valiente era inusual, Élfego, un nombre demasiado peculiar para un personaje de su talla, la tarea era sencilla, solo verificar al animal y sacarlo del camino o en su defecto, si aún presentaba signos de vida, arrastrarlo a un lado del camino y mientras nos marchabamos, llamar a algún veterinario local o simplemente dejarlo morir, la vida es tan injusta si se trata de animalitos.

Pero había algo raro en este asunto y a medida que nos acercabamos; Élfego y su servidor, nuestras sospechas rendían frutos.

Ya uno de los pasajeros había apagado las luces del camión, nos guiabamos gracias a la claridad que la luz de la luna nos brindaba, todo a nuestro alrededor era montañas y un sinfín de maleza, era muy tétrico a decir verdad, estos caminos son verdaderamente misteriosos.

Mientras nos aproximabamos a la criatura, nos entreteníamos adivinando que clase de animal podría ser, su servidor apostaba a que era un león ya que lograba distinguir su cola y me guiaba por su tamaño, mi compañero aseguraba que era un caballo, tal vez uno domesticado que logró escapar de su establo y corrió a todo galope hacia su libertad. La verdad estaba a unos pasos.

Ya a escasos 2 metros de la criatura nos detuvimos para calcular la distancia por la cuál la unidad arrojó al desafortunado animal, ya que Élfego era estudiante de Ingeniería logro calcular exactamente 25 metros, mientras el calculaba el impacto, me llamo la atención que solo una pequeña parte del frente del camión estaba abollada, eso en cierta medida me tranquilizo, si solo fue un rasguño entonces la criatura no era tan grande, se podría someter fácilmente si se diera el caso.

Los tripulantes de la unidad no perdían detalle de cada acción que tomabamos, había algunos que amenazaban con acompañarnos, pero solo eran actos espóntaneos, típicos de un macho avergonzado y humillado, acciones breves con tal de no quedar en mal plan frente a la masa de individuos.

Después de unos minutos revisamos al animal, no poseiámos ningun tipo de iluminación más que la que nos brindaba la luna, así que vagamente observabamos los rasgos de la criatura, conforme la rodeabamos notabamos cada vez aspectos tan fuera de lugar, sobresalía su cuerpo como el de un caballo pero con un tono de piel verduzco, sus garras eran enormes y asemejaban a las de un león, su cola terminaba en lo que parecía una bola de pelo con puás, al acariciar su cabeza notamos que poseía cabello, como el de una mujer, lacio, brioso, su cabeza se escondía bajo un mar inmenso de pelo, en el lomo destacaban unos cuernos como de un toro, como si asemejara el borde de una silla de caballo, sus patas trasera no concordaban, ya que estas terminaban en pesuñas; lo cuál nos culminó en un ligero escalofrío; antes de examinar su cabeza, destaco a nuestra vista ;escasa por la falta de iluminación, su tamaño, cuándo lo examinabamos nos colocamos en su cabeza y en su extremo, a cada instante, nos alejabamos mutuamente ya que con toda seguridad notamos que el animal crecía, antes de interrogarnos mutuamente si nos estaba fallando nuestra mente, un movimiento sutil de la cola del animal nos distrajo, Élfego camino hacia mí y reviso el movimiento débil de su protésis final que aumentaba considerantemente hasta dar sendos latigazos. Se consideraba como un hecho que la criatura mostraba signos de vida y que nuestro objetivo era sacarla de la carretera pero la curiosidad nos invadió cuál niños tratando de adivinar que juguetes nos traían el día en que Jesucristo Nuestro Señor arribó a nuestro mundo. Era imperativo conseguir ver su cabeza, la cuál estaba perfectamente escondida bajo el manto de cabello, sin meditarlo, Élfego, nuestro gran protagonista, se acercó sigilosamente hacia el animal con las más serias intenciones de develar el misterio de su testa. El resultado fue desconcertante e inquietante.

En muchas culturas, existen criaturas que rayan desde lo más absurdo hasta lo más interesante, la mayoría de ellas solo son productos mercadológicos que buscan promocionar el turismo en sus respectivas ciudades, la mayoría de estos supuestos lo logran.

El ejemplos más característico es sin lugar a dudas el famosisímo "Chupacabras", el cuál acaparo la atención inminente de toda la ciudad de México; curiosamente este ente apareció en momentos de escándalos políticos, a los que desplazó en titulares y encabezados, maniobra inteligente o falta de respeto al pueblo mexicano, la verdad quizá jamás se descubra.

Existen casos mundialmente famosos acerca de criaturas míticas, el más significativo es el mounstro del Loch Ness o más bien traducido como el mounstro del Lago Ness, una de las criaturas que más controversia ha causado desde su primer avistamiento por alla del 1800, relatos de testigos que luego se retractaron, fotografías falsas, testimonios de personajes creíbles;
Real o no, "Nessi"; como lo bautizaron los lugareños, ha rebasado todo límite conocido de popularidad y investigación, su reconocimiento aún oscila entre la realidad y la fantasía, a pesar de los avances tecnológicos, falta mucho tiempo para que se resuelva el caso de si existe o no, la moneda aún esta en el aire.

Estos fenómenos de criaturas aún sin clasificar los aborda una investigación nombrada "CryptoZoología", la cuál busca el reconocimiento de criaturas que hasta nuestra fecha se consideran desconocidas; por los años del medioevo, los gorilas eran fuente de inspiración para novelas de horror y satanismo, se les asociaba con el mal y todo aquel que los señalara existentes eran condenados a castigos atroces. En la época actual, es común asociarlos a la naturaleza, incluso un renombrado ciéntifico los asoció como antecedente en nuestra evolución dando a pie a inumberables críticas y rechazos que poco a poco fueron callados.

¿Existirán aún animales que no hayan sido clasificados en nuestro catálogo de fauna?.

La respuesta es tajantemente sí, aún desconocemos numerosos sectores del planeta, en los cuáles ni la tecnología actual nos ha podido adentrar, falta mucho tiempo para que tengamos nuestro listado de seres completo, este proceso podría llevar hasta milenios y contando...

Élfego, con su enorme estampa y su rol de macho alfa no logró asimilar lo que a media luz distnguíamos, si hubiera una descripción exacta de esta criatura, esta sería la de una quimera. No había duda de lo que nuestros excépticos ojos daban crédito, el miedo, ese sentimiento tan incomprendido nos invadio de súbito sin siquiera darnos tiempo a nada. Las palabras se nos trababan en un intento desesperado por describir al ser bajo nuestros pies, no era un animal, o, a la vez lo era, de una manera un tanto sarcástica.

El rostro de una mujer excesivamente hermosa se asomaba de entre la criatura, aunque su apariencia indicara otra cosa, es como si la criatura usara un casco con apariencia de mujer, sus ojos rasgados como la de una auténtica japonesa, una tez blanca, un poco bronceada, con pecas, unos labios carnosos y una hilera de dientes afilados como los de un león; cuándo trato de incorporarse, nos asomó un ligero bostezo y observamos que poseía 3 hileras de dientes, una vez más notamos que su tamaño aumentaba mientras la contemplabamos, poco a poco emergía como si se levantará de un buen descanso, estiraba sus patas delanteras dejando asomar sus garras retráctiles, mientras las patas traseras resbalaban en el pavimento por culpa de las pezuñas, su cola ondeaba incesamente, como si se encontrará hiperactiva. Al situarse imponentemente sobre la carretera, miro el autobus por encima de nosotros, sabíamos que nuestros compañeros en la unidad ya deberían estar en lo más profundo del camión, en cortas palabras, -¡estabamos solos!-.
Mi compañero me miró con un ademán de preocupación y justo antes de contestar con el mismo gesto me asestó una patada en el pecho al mismo tiempo que se tiraba al piso, a pesar del dolor me incorporé de inmediato y percibí dos puás a escasos centímetros de mí, esa cosa me había arrojado dos puás, de no haber sido por Élfego, en estos momentos solo sería un malestar estomacal en esa criatura.

-Muévete, hay que rodearla, ¡suceda lo que suceda no dejas de mirar sus ojos y su cola!-. Élfego me gritó fúricamente, no porque atesorara mi existencia, sino porque sabía perfectamente que juntos podríamos salir de este lío, en el momento que uno cayera, el otro le seguiría, estas eran las reglas del juego entre la criatura y nosotros.

La posición que sostenía la criatura era clásica, solo que sus garras eran mas cortas que sus pezuñas, me refiero a que se hallaba encorvada debido a que sus extremidades inferiores eran más largas, pronto la respuesta a mi pregunta apareció en medio de un gesto de impotencia.

Con sus cortas garras se impulso y logro erguirse apoyada en sus dos patas traseras, estabamos ante un coloso, una criatura que arrebasaba la estatura del autobus. Su cola se mecía de un lado hacia otro tratando de hipnotizarnos u distraernos, su truco funcionaba, era un animal perfectamente especializado en la caza, de todo tipo de presas, pero su principal arma era la intimidación, su sonrisa, apareció, al ver en nuestros rostros signos de desesperación. Sabíamos perfectamente que estabamos perdidos, estabamos ante una criatura "perfecta" en todo el término de la palabra, no teníamos armas, carecíamos de visibilidad, no lograbamos movernos de lo impresionados que estabamos, no eramos rival para ella; el humano dejaba de ser en este momento el líder en la lista de la cadena alimenticia, fuera lo que fuera, esa criatura ahora nos suplía. Élfego era todo un atleta, o al menos eso fue lo que intuí, a diferencia de su compañero, él si tenía posibilidades de sobrevivir, ya lo imaginaba contando a sus nietos su increíble aventura, en la de como por habilidad e ingenio sobrevivió a una criatura con solo una baja en su equipo.
Me disgustaba la idea de que me incluyera en el relato como la distracción para que el heróe lograra su supervivencia y sirviera de mártir en su aventura; aunque sonaba algo atípico de una situación así, necesitaba distraer mi mente para que reaccionara y lograra sobrevivir ante tal acto. Pronto nuestros cuerpos reaccionaron y logramos rodear a la criatura, en un momento de locura intenté tomarle la cola, está me recibió con una puá que me durmió el brazo por completo, ahora mis oportunidades de sobrevivir iban disminuyendo al tiempo que Élfego me gritaba: -¡Idiota!-.
La criatura nos observaba muy extasiada, un ligero hilito de baba se escapó de sus labios, a pesar del intenso miedo que nos provocaba, su rostro nos atraía poderosamente, curiosamente, cuándo la mire directamente a los ojos, ella se fijo atentamente en mí, se aproximó rápidamente hasta encorvarse y colocar su rostro en el mío. Una asquerosa lengua emergió de su boca y empezó a lamerme el cabello, su lengua era suave, como la textura de látex y estaba fresca, lejos de sentir asco, no sentí absolutamente nada más que el roce constante de su instrumento bucal.
Con un movimiento brusco empezó a intentar vomitar, su sonido era gutural, pausado, cada vez que lo realizaba, se erguía y se lograba notar como se contraía su estómago, así sucedió durante un período largo, mediante el cuál, Élfego aprovecho para huir, fue algo cómico ver como intentaba abrir la puerta del autobus, nadie se acercaba a brindarle ayuda, así que en un arrojo de altruismo regreso a encarar a la criatura e intentar ayudarme.
Las costillas de lo que parecía una vaca, dos craneós de perros y los restos, que asimile, era de un animal más grande se dispersaron por toda la carretera y al terminar de incorporarse me miró y me sonrió. Su sonrisa me recordó a un extraño sujeto que tuve la desdicha de conocer en una cantina escondida en lo más profundo del centro de la ciudad de Tampico, Tams.
Acto siguiente se alejo de mí, de la carretera y se perdió en la maleza, al poco tiempo, desapareció en las sombras de las montañas aledañas no sin antes lanzar un rugido desesperanzador.
Hasta esta fecha aún me pregunto como es que no me devoró si ya me tenía casi paralizado. Élfego me pidió perdón por haber intentado huir cuándo tuvo la oportunidad, simplemente, quería salir de esa situación.
Los demás pasajeros nos abrieron la puerta después de cerciorarse que ya nada había afuera salvo nosotros, cuándo nos preguntaron que es lo que había acontecido, no disimulamos nuestra expresión de desconcierto ante nuestros receptores. Después de tal asunto, porque nos hacían esa rara pregunta, Élfego irrumpió el silencio que habíamos formado después de hasberse formulado esa extraña pregunta disculpandolós con la excusa de que todos habían buscado refugio al interior de la unidad. Su respuesta no me convenció. La respuesta más enigmática fue la que nos proporcióno un señor de edad avanzada cuyas facciones recordaban a un famoso cómico de la época de oro del cine mexicano. Su parecido con el actor ya fallecido Germán Valdez "Tin Tan" era digno de recordarse. Según su testimonio, el observo con detenimiento como nosotros examinabamos a una mujer, la cuál, al levantarse, dejó ver una estatura superior a la de Élfego y cuyas facciones eran horribles, vestía una túnica gris que se confundía con su larga cabellera, y sus brazos eran extremadamente delgados así como sus piernas, después de un largo rato la mujer tomó a uno de nosotros y lo beso y acarició, después de unos minutos empezó a vomitar y dejo su gracia en el asfalto. Acto seguido, después de dar un osculo en la frente a uno de nosotros se marcho y lo señaló con su dedo esquelético para irse caminando entre la maleza, lo curioso fue la manera en que se desplazaba, se mantenía encorvada y emulaba al movimiento de una araña con las manos flexionadas inversas y cuyas extremidades inferiores también repetían.
Hasta ese entonces no teníamos la certeza de lo que había ocurrido, solo relato lo que mi mente recuerda, tal vez fue un engaño, una especie de truco de una bruja, un ser elemental u otra criatura desconocida, hasta la fecha, solo he encontrado referencias de estos sucesos en los escritos de antiguos maestros que dejaron algunos libros sobre las definiciones de estas criaturas, por los lugares altos de Inglaterra; sitio con una cultura ancestral y actividad espectral extensa.
El nombre que se les da a estos Seres es Banshee, aunque muchos expertos en el tema difieren en cuánto a sus características y el floklor. Se especula que aparecen cuándo un familiar muere y esté espíritu está ligado al pasado de la familia, en otro de sus hábitos aparece como ente encargado de informar de desgracias que sucederán en un futuro distante dando pie a posible corrección de hechos y eventos para evitar la desgracia que profesa.
En su definición más oscura y terrible; se les asocia con un temperamento violento, un ser que protege áreas protegidas de la madre tierra y que cuándo se invade estos espacios, se dedica a castigar a los intrusos con penas que van desde el cese de la vida, hasta un castigo eterno que consiste en convertirse en hiedra o en un animal enorme que camine sobre este lugar alejando a los intrusos.
Su grito y sus constante llantos son su peculiar característica, se lee en textos antiguos que muchos de ellos causaron la muerte de miles de albañiles constructores de puentes y de ciudades en lugares santos de la tierra, lo realizaron en forma de animales horribles, hasta ahora su leyenda pulula entre la delgada línea que separa a la ciencia con el floklor.

El encuentro con una criatura desconocida aconteció en uno de mis constantes viajes por autobus; a pesar de ser una experiencia por demás excentrica; los demás pasajeros no tienen idea del suceso que protagonizamos el joven Élfego y su servidor; solo el señor de edad avanzada que nos observo a detalle logró develar la escena que acontecimos, a pesar de diferir en torno a discutir el tema, Élfego opto por borrar de su memoria ese extraño pasaje en su existencia, debido a no perder la poca cordura que le quedaba después de senda experiencia. Así queda escrito el relato tal como aconteció, se sobre-entiende que el lector no entenderá bien mis escritos y los verá como una falta de respeto, lo único que busco con publicar estas historias es desahogo, son relatos personales que por un tiempo pensé que eran producto de mis constantes problemas de adaptación y son la razón por la cuál padecí un grave problema en mi época de universitario. Varios de estos sucesos marcaron mi vida permanentemente, hubo incluso ocasiones en las cuáles pensé que me había vuelto totalmente loco, a veces me gustaría pensar que fue así, que todo esto solo fue producto de mi imaginación, es una verdadera lástima que no lo sea, a veces, miro mi reloj y contemplo el tiempo que sigue su marcha, que es realidad, que no lo es, que no lo fue; los fantasmas del pasado me siguen a cada paso que doy, les llevo una considerable distancia de ventaja, lo único que me relaja ultimamente es dormir en mi casa, en mi cama, con mi familia y escuchar sutilmente...

...No mueras.

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